Teresa Mateo tiene 34 años y se hizo famosa escribiendo sus poesías y pensamientos en Twitter. El uso que hace de las redes es muy interesante y es la muestra del potencial creativo de estos últimos años. Ella ha logrado sobrepasar la frontera de Internet y publicar dos libros. El primero se llama “Cuando nos repartimos los bares” y el segundo “52 Hercios”.

Ambos libros muestran la capacidad de la autora de moldear el lenguaje como más le gusta, llevándonos a percibir las emociones que quiere comunicarnos – casi siempre a través del humor-. Es interesante notar cómo en el primer libro el absoluto protagonista fuese el amor o, más bien, toda la gama de emociones que un amor terminado suele dejar. En el segundo libro, ya a partir del título, se va diseñando un mundo diferente. Siempre lleno de estados de ánimo conflictivos, en 52 Hercios se percibe la ganas de seguir hablando, a pesar de todo. A pesar de todos.

De Hecho, los 52 Hercios indican la frecuencia de la voz de la ballena más solitaria del mundo. Nos dice Teresa, que esta ballena tiene una manera de hablar que le impide ser escuchada por sus similares. A pesar de esto, la ballena sigue hablando. Ana Pérez Cañamares, que ha escrito el prólogo de este libro, nos da esta interpretación: «seguramente nuestra ballena no se queja. Seguramente celebra el océano, que también está ahí para ella. (…)Porque una ballena consciente de su soledad habla por todas las ballenas. La ballena dice soy mi voz, y si nadie me contesta, tampoco nadie me puede callar. Bailemos por la poesía que habita en el vientre de este libro».

Teresa Mateo, ha descubierto el potencial generativo que un amor desencantado puede tener y decide escribir sobre esto, dejando una memoria de su descubrimiento. Al hacer esto, habla por todas las ballenas, aunque no la estén escuchando. Su manera de expresar las emociones típicamente humanas, es a través de juegos de palabras y – por supuesto – a través de su humor característico. Teresa suele encontrar maneras inusuales para expresar sensaciones comunes, como sólo los poetas saben hacer. Entonces, el estar distraído por culpa del amor se convierte en el olvido de las nectarinas al supermercado y la absoluta sinceridad se muestra a través del corazón, literalmente, en la mano de la autora.

Teresa no es una poetisa triste y deprimida como el cánon la querría; ella misma, en una entrevista, ha afirmado que ella no sabe escribir cuando está triste. También en su presentación, presente en el libro, es posible leer que ahora mismo está viviendo en Madrid… con sus sueños. Sueños que están expresados en la última poesía del libro “52 Hercios”: «dentro del poema te quiero mucho. Fuera del poema no hay tanta poesía». Como un manifiesto de su poética, Teresa nos dice que el amor inspira a la poesía y, al mismo tiempo, la poesía – por sí misma – es universal. Afuera del poema no hay tanta poesía y por eso ella seguirá cantando, sin callarse nunca. Tanto como la ballena hace.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.