Noto el silencio y el sonido de las teclas que me ayudan a lidiar con la realidad, y aunque sea extraño también presiento el nudo que se ha formado hace poco tiempo en mis cuerdas vocales. Me siento solo acompañada de mi mente, que me dice que escriba para hacer volar mis pasos, pero también siento como se ríen de mi todos mis adentros.

Oigo correr al mensajero de mis ideas y por alguna extraña razón no se detiene, no se para a ver que no las quiero más si me van a hacer sentir tanto.

Después de escribir esto sé que me sentiré más fuerte, pero a la vez más débil y más ahogada en el espacio. Sentiré extraño el dar a conocer un brillo que ya no luce tanto, y me sentiré una idiota esperando la llegada de la primavera para poder ver por fin las flores, que llega con alegría y cambio.

Inútil transmitir sensaciones, pero también ocultar daño, si fuera un poco más lista dejaría de escribir tanto. Dejaría de hacer rimas absurdas, y de preguntarme por qué a veces me salen tan naturales. Dejaría de echar la culpa a mi mente, me pondría a hacer lo que la mayoría hacen.

Me siento cada vez más rara releyendo este fragmento, porque no estoy intentando que quede bonito ni nada y me lo está pareciendo.

Ahora mismo se está el sol escondiendo, y me siento bastante bien. Soy feliz a mi manera, aunque siento a veces soledad, nostalgia y pena, como ahora, porque me fascina el recuerdo, me pone contenta, pero a la vez me entristece verlo.

¡Que quiero vivir y brindar por todo lo que me queda! cada paso que doy me doy cuenta de lo increíbles que pueden ser algunos corazones, pero también que con la baraja llena, solo hay una o dos cartas que van con la nuestra.

Y no aprendí aún si es mejor que lata fuerte o lata lento, pero pienso dejar de preocuparme por ello, y hacer lo que pueda para ser yo misma en todo momento.

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