Hace un par de semanas el mundo de la ciencia se revoluciono con un nuevo y cuestionado descubrimiento. Investigadores chinos consiguieron clonar los primeros primates con la misma técnica que se utilizó con la oveja Dolly. La intención de este experimento es crear primates clonados para la investigación farmacéutica ya que su genoma es sumamente parecido al humano, alrededor de un 98% de compatibilidad.

La industria farmacéutica utiliza primates, por ejemplo, en los estudios del Parkinson o diferentes enfermedades neurodegenerativas o mentales. De momento se trata de un experimento poco eficiente, ya que se han utilizado 109 embriones, de los cuales se han producido seis embarazos y solo dos han sido viables.

Esta investigación reabre dos grandes debates en el mundo de la ciencia, primeramente, la experimentación con animales con fines tanto científicos como cosméticos o industriales. Pero lo que me parece realmente interesante son las afirmaciones de los científicos que aseguran que ahora que se ha roto la barrera en la clonación de primates estamos mucho más cerca de poder clonar humanos. Quizá ha llegado el momento de revisar los conceptos bioéticos que teníamos hasta ahora.

 

La pregunta es: si la clonación humana no supusiera ningún riesgo a nivel científico, ¿Por qué no clonar humanos? En cierta manera la clonación humana podría ayudar en ciertos estudios de genética. Si pudiéramos disponer de tantos humanos iguales, y por lo tanto genes iguales, podríamos programar cruzamientos y estudiar a los descendientes. De esta forma podríamos descifrar todos los secretos que esconde la genética humana. Por otro lado, ¿los clones podrían desarrollar sentimientos? Si estos clones desarrollaran sentimientos quizá no sería ético cruzarlos a voluntad, pero si que seria beneficioso. En ese caso, si fuera beneficioso quizá deberíamos plantearnos este camino.

Además, la clonación humana daría solución a aquellas parejas estériles que quieren tener un hijo. También si fuéramos capaces de clonar órganos podríamos hacer trasplantes bastante más exitosos que los actuales, ya que el cuerpo no rechazaría el órgano por motivos de compatibilidad. Con la clonación y la manipulación de genes podríamos llegar a crear humanos perfectos basándonos en los cánones actuales de perfección. No solo la clonación humana podría ser beneficiosa, sino que esta técnica podría ayudar a conservar especies en peligro de extinción y por lo tanto, ayudar en la conservación del planeta.

¿Pero a qué precio la clonación humana seria justificable? Es decir, la clonación para fines no científicos crearía una desigualdad incluso más amplia que nuestro querido capitalismo. ¿Cuánto costaría una clonación? ¿Cuántas personas podrían acceder a estos tratamientos? Y ya no solo es eso, sino la vulneración de la identidad personal, al final dejaríamos de ser nosotros mismos, ya que habría diversos individuos que compartirían la totalidad de nuestros genes. Pero en contra de la ciencia ficción cabe decir que en el fondo serian diferentes, ya que los aspectos de medioambiente y de su propia experiencia los harían seres distintitos.

Si pudiésemos jugar a ser Dios crearíamos un sistema clasista, la esencia humana quedaría reducida a lo más ínfimo. Dejaríamos de ser personas para pasar a ser una cadena de genes. Y esto conllevaría la perdida de cierta variabilidad genética, ya que, aunque existieran mutaciones o otros factores para crear diversidad, en este mundo hipotético no todo el mundo podría acceder a la clonación. Con lo cual, sí que es cierto que cuantas más personas iguales, más genes iguales pasarían a los descendientes, así que podemos decir que perderíamos uno de los principios de la evolución según los neodarwinistas.

Aunque en cierta manera debatir sobre la clonación humana hace que este debate sea un poco especista, es decir, a día de hoy seguimos teniendo mucha tolerancia con la clonación o experimentación con otras especies de animales. Tenemos tanta tolerancia que hemos llegado al punto de estar a un pie de la clonación en humanos. Personalmente considero que hay muchas más formas de investigación, y que solo la sociedad, es decir, nosotros, podemos hacer que los avances científicos que se hagan de ahora en adelante no atenten contra la integridad física y psíquica de ningún animal ni persona.

Pero saliendo de este cauce científico, ¿a que se reduciría la humanidad como tal? Ser humano significaría serlo con toda su totalidad, es decir, lo más probable es que hubiera una gradación entre humanos nacidos de manera biológica y clones, con lo cual uno de los dos no estaría del todo bien considerado. Las relaciones entre nosotros cambiarían profundamente, y nuestros queridos filósofos incluso tendrían más problemas que los actuales para responder con propiedad ciertas cuestiones como: ¿Quién soy?

En conclusión, la clonación humana aún es un tema abierto y que se presta al debate. Pero, ¿realmente estamos preparados para un cambio tan grande tanto a nivel científico como a nivel social? Es cierto que la clonación humana conllevaría muchos beneficios, pero ¿estamos dispuestos a asumir las consecuencias?

 


Me gustaría mucho saber lo que pensáis, ya sabéis que podéis dejar cualquier comentario para poder seguir con el debate, o aventuraros a resolver alguna de las cuestiones que he dejado abiertas. Se que muchos venís a este blog buscando temas humanísticos, pero me hacía mucha gracia traer algo más bien de campo científico, espero que os haya gustado. Ya sabéis que la mejor manera de ayudarnos a crecer es con la tienda, ahora hay un descuento porque se aproxima San Valentín, con el código ENID o el de cualquier otro artivista podéis obtener un 10% en vuestra compra.

De nuevo, ¡muchas gracias por todo!