‘’No quiero saber nada del hombre más egoísta del mundo’’

Son las palabras que sonaban de la boca de Marie Dänhardt al ser interrogada por la vida de Stirner. ¿Quien es Stirner? Es, efectivamente, el hombre más egoísta, un hombre irreverente y subversivo que se dio la vuelta para luchar contra todo el paradigma humano ¿Moral? ¿Dios ¿Estado? ¿Leyes? ¿Conciencia? ¡No son nada más que espíritus! Diría él. Lo verdaderamente importante para él es el ego, libre y sin sometimientos, que solo responda ante su carne y su espíritu ¿Espíritu? ¡No! Nada de espíritus, si el pensamiento es más que la lucha por mi existencia eso significará que me he doblegado ante la moral y la conciencia, ni una sola concesión a estos ataques a mi propia realización, volvería a decirnos. Volvamos a preguntar ¿Quien es Stirner? Un crítico que se enfrentó a la modernidad, que inspiró a los revolucionarios del denominado movimiento obrero y del cual aun así solo conservamos un mero dibujo, un pensador que trató de elevar al sujeto a la altura de la divinidad, veamos hasta donde podemos o queremos seguirle en su exposición.

Es curioso pensar en alguien que desafía a la moral antes que Nietzsche y que incluso ya habla de la ‘’aniquilación de Dios’’, pero sin embargo, Nietzsche siempre quiso llegar a algo, Stirner siempre quiso llegar a nada, no quería nada más que nada. Veámoslo en sus palabras, curiosamente, comenzando por el final de su libro:

‘’Si yo baso mi causa en Mí, el Único, ella reposa sobre su creador efímero y perecedero que se devora él mismo, y Yo puedo decir:

Yo he basado mi causa en Nada’’

Max Stirner.

Stirner basa su causa en la nada porque cree que no hay nada más valioso que el Yo, tu carne y tu nada creadora, porque tú eres tu propio creador y la máxima aspiración del individuo debe ser asaltar el cielo para elevar a su individuo, a su Yo, a la categoría divina. Este pensador cree que solo con conciencia de ser humanos podremos relacionarnos como Humanidad, pero solo con conciencia de únicos podremos relacionarnos a modo de ‘’nosotros mismos’’, de Yo a Tú. Según como yo interpreto a Stirner, su filosofía es por encima de todo una lucha furibunda por la existencia por encima del espíritu (Aun debo la explicación de este espíritu), una lucha por hacer prevalecer mi existencia por encima de las ideas, de los meros pensamientos, lo que él diría ‘’Yo soy más que meros pensamientos’’. La Humanidad, Dios, son solo impedimentos para lo verdaderamente importante, el hombre y Él mismo, Él y su propiedad, que es su vida, aquello que únicamente puede agotar con suficiencia y sobre lo que tiene un total control, aquello que puede ayudar a su realización, si el hombre no deja de subordinarse al pensamiento y lo que de él deriva no será más que esclavo de mundos imaginarios y abstracciones, de espíritus y conceptos impropios, ajenos, ¡No necesito nada que no sea mío desde mi primer instante de existencia! Si me veo atado al estado, a la religión, solo estaré atado a otros que ya han desarrollado su egoísmo. ‘’Los otros solo son grandes porque nosotros estamos de rodillas ¡Levantaos!’’

¿Qué es, pues, el espíritu? La sombra del cristianismo, la cultura occidental moderna, estado, verdad, religión, moral, todos forman parte del espíritu en tanto que son ideas santas, en tanto que son virtudes dogmáticas incuestionables para el obseso, no son más que ideas que han resultado dar vida en mi, puesto que me las han dado desde mi infancia y asociado a conceptos inquebrantables, sustitutos unos de otros. Para no quebrantar la legalidad unos te hablarán de Dios y sus terribles castigos, otros de la moralidad y como son apartados aquellos considerados egoístas por cuestionarla. ¡Ay de aquel que cuestione la moral! Lo hará so pena del castigo más cruel y el desdén de la sociedad. Hay, pues, un consenso académico en que el espíritu es la cultura cristiana y sus derivaciones. ¿Que ve de malo Stirner en este espíritu? Después de todo, el orden moral mantiene, en la humanidad, las mejores condiciones de vida ¿no? ¡No! El Yo ya no sirve más que a los espíritus y a lo que deriva de él, a los fantasmas y a las ideas. Esto es un error para Stirner, yo no debo servirme más que a mi mismo, a mi creación, y mi creación no soy nada más que Yo mismo. Yo, Yo y nada más que Yo soy superior a mi mismo:

‘’Por ello, en cada instante de tu existencia brilla un instante futuro que te llama, y Tú, en tu desarrollo, te separas de Ti, de tu Yo actual. Lo que tú eres en cada instante es tu propia creación (…) Tú mismo eres un ser superior a ti, solo Tú que te superas a ti mismo.’’

Max Stirner

Según Stirner, los espíritus se pueden ver reflejados en nuestra propia vida. Por ejemplo, la monogamia es solo una construcción social, así como la familia porque, parfraseándole, existimos y somos bien tontos en no hacer valer nuestros derechos de existencia y creernos a merced de nuestro padre (De nuevo esa lucha por la existencia), la monogamia es solo un espíritu que heredamos de nuestras tradiciones, estas ideas que se derivan acabarían dando en mi, subyugado a ellas y, por eso, al igual que Dios se hizo carne yo debo hacerme Yo, debo liberarme de ser solo un humano para ser el Único. Solo hay libertad para aquel que se libra de todo lo que restringe su verdadero potencial. La modernidad cree en espíritus, espíritus que sirven para mantenerlo bajo control y frenar a su verdadero Yo, este que ansía la libertad y la nada.

Por último, y sin siquiera explicarlo por lo expresivo de su frase, veamos que dice Stirner del trabajo:

‘’El trabajo solo no basta para hacer de Ti un hombre , porque el trabajo es algo formal y está a merced de las circunstancias, lo que hay que saber es quien eres Tú que trabajas’’

Max Stirner

Tú, Yo, Él, el Único en definitiva.

Las críticas Stirnerianas son importantes, por supuesto, es quizá uno de los mayores escritores sobre un nihilismo persistente, inmutable y al que persigue. La crítica al espíritu como poder derivado del cristianismo es muy valiosa, ¿Qué pregunta me hago al leer a Stirner? Por encima de todo me parece necesario preguntarse algo que daría miedo cualquiera ¿Hasta donde llegan las raíces de Dios en mi pensamiento? ¿Hasta donde llega el poder de esas falsas ilusiones sobre mi cuerpo real? ¿Gobierno mis pensamientos o estoy a merced de ellos? Para Stirner la respuesta es clara. Es importante hacer varias críticas a su pensamiento, tener en cuenta su individualismo exacerbado que es casi incompatible con la sociedad anarquista que propone y, algo muy importante, para él las personas son medios, el egoísta no necesita otros más que para su bienestar, Stirner objetiva a los otros y no tratar al otro como un fin puede llegar a desembocar en olvidar su humanidad, a no liberar al humano más que para que sea esclavo de los egoísmos, de la objetivización del otro, y recordemos que mientras que tu mirada objetiva al otro, el otro te objetiva a ti, y esto haría más que nunca real la frase tan famosa de Sartre ‘’El infierno son los otros’’. Pero yo de Stirner me quedo con lo que me parece realmente importante, las preguntas que me suscita, ¿Hasta que punto soy libre o aun me poseen fantasmas, llámese Dios o moral? Y, ante todo, que el ser humano no es nadie sin su lucha por existir, mi último esfuerzo, mi último aliento, se gasta en mi existencia, mi vida es constantemente una lucha por mi existir.

Entonces te hago una pregunta a ti, lector, ¿Dominas tus pensamientos o te subordinan las ideas?

Esta es mi segunda entrada, en poco tiempo quizá, y no quiero que esto último sea un precedente, este corto periodo de tiempo se debe a la preparación casi simultánea de ambas. Sabéis que la tienda es el mejor sitio para apoyarnos y aprovecho esta publicación para hacer algo que no hice, dar mi código para que podáis apoyarme ”AlbertoC”, recibiréis un 10% de descuento. ¡Gracias por leerme!