Sólo el silencio sería mi muerte.

Así que,

cuando muera

búscame donde todo se pierde,

pues es el único lugar donde he existido:

las palabras.

 

Y recuerda que

yo siempre quise ser poema,

no poeta,

y por eso

eternamente viva

como la muerte de una metáfora;

 

efímeramente volátil

como el verso y la belleza

de un punto y final

que no sabe -ni quiere-

llegar.

 

Y si preguntan,

diles que fui, al mismo tiempo,

la sed y el agua del escritor,

el anhelo de una piel que quiso ser libro,

y al fin,

la primera

-y la última-

palabra de un niño.

 

Porque yo habré sido,

igual que soy,

sólo esto,

tan sólo esto…

esto que escribo.

Un comentario de “Desnuda.

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