La chica de los ojos tristes,

las huidas despacio,

los tatuajes con sangre

      y el corazón en la mano.

 

La chica que entregaría,

                       por amor,

todos sus veranos;

que moriría, vacía de sí,

                       por amor,

sin pedir nada a cambio.

 

La chica que es y no es,

que ha perdido varias jugadas,

triste y eterna a la vez,

ilusa, ingenua, varada,

y que,

               sin embargo,

no espera ya nada…