Siempre he pensado que de una buena conversación salen las mejores historias. Por eso hoy no voy a hablar yo. Hoy os traigo una entrevista a alguien relevante en el mundo Filosofers. Y diréis… ¿y por qué es relevante? Os cuento. Es alguien que tiene mucho peso y por muchas razones. Autor, Ilustrador, Crítico de cine… Creativo en mil vertientes, es uno de mis maestros. Es alguien que me ha enseñado a cómo vivir con la cabeza en las nubes y aún así seguir en la tierra. Y no solo eso, sino que cuando empecé con la odisea de este viaje de llevar la filosofía de nuevo a las calles, no dudó en echarme una mano y aportar su arte a toda esta locura. Las mujeres han llegado siempre de su mano, y esta mujer que escribe hoy estas líneas se siente siempre agradecida de ser parte de su familia. Se dice que los amigos se eligen, pero la familia te toca. En mi caso os aseguro una cosa: a mi querida familia Marañón la elegiría una y otra vez. Son una familia que sabe construir alas. Y también crear nidos para cuando hay que descansar.

Hoy hablaremos de su última novela Gilda en Los Andes. Aunque os aseguro que es alguien a quien no debéis perder la pista y que confiéis si os digo que os gustará todo lo que encontréis escrito por él. (Bueno, e ilustrado, por supuesto) 

¿Pero tú no eras ilustrador?

Para filosofers lo soy puntualmente, y también me he ganado la vida con ello en épocas pasadas haciendo retrato, cartel, óleo, ilustración en revistas, story boards publicitarios… Pero siempre he alternado la escritura con la ilustración o el caballete, el texto y la imagen (hasta en libros anteriores publicados)… A lo mejor por eso me gusta tanto el Cine, que reúne ambos, y he acabado haciendo una novela ambientada en ese mundillo.

 

Si el mundillo que retrata GILDA EN LOS ANDES es el del Cine ¿Qué tiene para los filosofers esta novela?

Bueno, creo que lo esencial es que esta novela habla de gente que se mantiene firme en la defensa de algo que amenaza extinguirse, y eso es muy “filosofer”. Los protagonistas de GILDA EN LOS ANDES saben que si su labor – en este caso en torno al Cine y su legado- se abandona, el mundo será peor de lo que es. Vale, no se trata de Filosofía (como popularmente se entiende ésta), pero es “Saber”. Un conocimiento el del Cine, por cierto, que se suele despreciar por lo contrario que el filosófico: Si a la Filosofía se la considera demasiado “elitista”, innecesaria para el común, al Cine se le considera demasiado popular, un entretenimiento antes que un arte, así que no nos va la vida en conservar sus fondos o en divulgarlos. Y si nos ponemos muy pedantes con según qué cineastas, volvemos al “elitismo” que también permite descalificar.

Vivimos inmersos en un gigantesco centro comercial, y todo lo que no se traduzca en pulsión de compra parece estar bastante de más.  En GILDA EN LOS ANDES los héroes no piensan así. Creen que el valor de algunas cosas va más allá de su precio. De hecho, el título mismo de la novela habla de una expedición enloquecida que partió hace décadas hacia Los Andes para esconder y conservar allí una copia de la película Gilda, por si llegaba la hecatombe nuclear, para que no se perdiera. Esa me parece una metáfora estupenda: siempre hay un grupo de irreductibles dispuestos a mantener la llama encendida, aunque comenta locuras en esa misión. Y esos irreductibles, en la misión que sea, son excelentes como personajes novelescos (o como filosofers).

Las tres partes de las que consta GILDA EN LOS ANDES tienen una denominación muy cinéfila: flashbacks, travellings, noche americana. Supongo que están escogidos estos términos porque significan algo relacionado con el texto.

La primera, Flashbacks, cuenta (mientras se avanza) el pasado de los personajes que interesan al lector en la evolución de la trama. Quiénes son esos personajes, qué arrastran, cómo han llegado hasta aquí, en qué momento personal se encuentran debido a lo que ya vivieron.  Es el modo más sencillo de hacerles interesantes y dotar al texto de un valor literario además de intriga, pues no hay nada más literario e intrigante que el pasado.

La segunda, Travellings, está centrada en los movimientos de los personajes, que van por Europa huyendo, buscando, maquinando, enamorándose y hasta matando. Es ese movimiento el que va cargando a los protagonistas de motivos nuevos (o confirmando los antiguos), para hacer lo que hacen en esa misma parte de la novela o lo que finalmente harán llegado el momento del desenlace.

La tercera, Noche Americana, tiene que ver con el lugar y las fechas en los que todo confluye y acaba: El Círculo Polar Ártico durante la noche polar, una región del planeta y una época del año en los que la oscuridad se prolonga día y noche. Es decir, durante el día hay una falsa noche, el mismo efecto que consigue la cámara de cine en lo que se llama “noche americana”, rodar de día y que parezca de noche. El adjetivo americana, además, ayuda a reforzar otro factor de esta última parte. Es la que contiene más acción, la más “americana” de las tres. La intriga tiene que desenmarañarse, los malos desenmascararse, los protagonistas jugárselo todo a vida o muerte,… es la traca final.   

En esta historia unos se alejan de España y otro corren hacia ella. Este recurso ¿es pura táctica argumental o representa algo más profundo?

Las dos cosas.

Argumentalmente, te permite mover a los personajes, que se cruzan sin saberlo, y alternar sus objetivos y secretos, para que el lector sea quien los relacione. Además, el contraste entre un andaluz de Cádiz y un director de cine danés me parecía estupendo.

Pero también hay un trasfondo (quizá menos consciente): El español gaditano está marchándose de una España en crisis que parece estar tocando fondo y ha herido de muerte su proyecto vital, cuando el director de cine danés (a pesar de encontrarse igualmente en apuros), percibe esa misma España como un lugar donde se vive bien y hasta con cierta despreocupación. Para el tipo del norte de Europa, el sur de España es exótico y visitable. Para el español del sur, el norte de Europa puede ser, sobre todo, el principio de una nueva vida. Y esto, llevado a lo real, es también un poco así.   

Pregunta obligada en los tiempos que corren: ¿Qué papel juegan las mujeres en esta novela protagonizada por hombres?

Crucial. Porque había varias cosas importantes relacionadas con ellas que me parecían muy fructíferas en el texto: Una, que la visión de las mujeres por parte de los protagonistas masculinos (durante la mayor parte de su vida, triunfadores en su oficio y en su ocio), fuera la de hombres para los que la belleza se sublima, los compromisos escuecen y la dependencia es sesgada. Esto además ayuda a soltar cierta “bruma” entre ellos con sus dificultades y las mujeres que dejan atrás o les esperan o van a encontrarse en su camino. Lo que permite convertirlas en las auténticas piezas resolutivas sin apercibir al lector antes de tiempo, y no puedo decir más, que ya estoy apercibiendo al lector.

Leyendo GILDA EN LOS ANDES con la debida atención es fácil darse cuenta de lo importantes que son los personajes femeninos de la novela. Al principio, claro, también “decoran”, pero no te fíes.

En GILDA EN LOS ANDES hay de todo, pero por qué te inclinas tú ¿Cine de Hollywood o Cine Europeo

Si vamos a los tiempos que les gustan más a mis cinéfilos, entonces Hollywood, Europa (y Japón) jugaban a la par. Hasta México tuvo un par de décadas espectaculares. Como la India y su Bollywood, el cine argentino o el cubano. A mí me gusta el buen cine, venga de donde venga. Lo que me parece pernicioso es que cuando se confeccionan las famosas listas de “las mejores películas”, “las mejores escenas”, “los mejores besos”, “los mejores principios”, “los mejores finales”… lo mejor que toque “de la Historia del Cine”, la selección de la lista sea siempre (salvo dos o tres menciones francesas o italianas para disimular), lo mejor lo que sea “de la Historia del Cine hollywoodiense”. Y te estoy hablando de las listas que se hacen en el mundo digital hispanohablante, no te digo nada como serán las anglosajonas.

Aparte de que muchos de los directores que hicieron grande a Hollywood fueron europeos emigrados, aunque Hollywood y su capacidad insuperable para estrenar en todo el planeta también les agigantara a ellos.

GILDA EN LOS ANDES, con personajes cinéfilos o dedicados al Cine de un modo u otro (un director de Filmoteca, un director de cine, un actor…), saca bastantes películas e intérpretes a relucir, claro, los que convienen al relato sin echar fuera a los lectores menos entendidos en esa materia, pero no se ciñe al cine de ninguna industria concreta. Hay cine español, escandinavo, francés, italiano, norteamericano,… Porque en todas partes se han cocinado obras dignas de mención. Buñuel, Rossellini, Truffaut, Mizoguchi, John Ford, Orson Welles, Jeanne Moreau, Fernando Rey, Ingrid Bergman, Paco Rabal, la Deneuve, Marylin Monroe… ¿Por qué vamos a renunciar a ninguno de estos grandes nombres del Cine? Por no mencionar a Rita Hayworth, la que se convirtió en Gilda, una chavala de origen español que se convirtió en estrella norteamericana y, curiosamente, acabó rodando en España para un tipo que montó en Madrid su pequeño Hollywood.

El mundo del cine está lleno de conexiones fascinantes, las que son ciertas, las que son leyenda y las que yo me he inventado expresamente para la novela.

Como en filosofers estamos en una etapa “sexistencialista”, voy a emular a uno de tus personajes en la última pregunta: ¿Ava Gardner o Scarlett Johansson?

Ese es un debate “filosófico” que los cinéfilos tenemos desde Lost in translation, donde la Johansson ganó muchos adeptos paseándose en bragas por la habitación de su hotel.

Si vamos a lo puramente sexistencialista, yo prefiero a Ava, pues tan inalcanzable es ella muerta como Scarlett viva. Pero la Gardner está más cerca de mi canon sexy: morena, bonita espalda, pómulos altos, buena mandíbula con hoyuelo separador sutil,.. En fin, tú ya conoces a mi mujer.

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Os dejo aquí un bonito link para haceros con la novela… que sin duda puede ser un bonito regalo estas Navidades: https://www.casadellibro.com/libro-gilda-en-los-andes/9788416750207/5306934

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