A través de fuego y espuma

el Sol se acerca lentamente

a la tierra mojada de sangre verde

y ladrillo frío.

 

La Luna muere timidamente,

entre algodón rojizo y espiritual.

 

Ya nadie se acuerda de ella,

ya nadie intuye su esperanza

entre gotas luminiscentes

que siempre se alejan.

 

La fuerza de la naturaleza

nos ofrece una vez más

pasión y sinceridad.

 

*Photo by Peter Lloyd on Unsplash

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