Hace poco dije que lo bonito de la Filosofía era que no tenía una utilidad. Creo que me equivoqué. Verla con esos ojos es olvidar el valor que tiene. Un valor crítico y transformador. El valor de crear soluciones y no solo darle vueltas a las preguntas.

Igual que la ciencia se basa en teorías, la Filosofía tampoco se mueve por el terreno de las certezas. Pero ojalá el miedo a pisar ese barro no nos dejara a todos lejos de proponer soluciones ante los problemas que nos atañen como humanos y como ciudadanos.

¿A quién oímos hoy hablar sobre los problemas que nos afectan? Una extrema derecha se cierne sobre Europa. Parece que estemos de nuevo ante una historia que se repite. ¿Y dónde están aquellos que deberían pararse a proclamar una calma o una actuación más ética? Nos vemos ante periodistas, y opinólogos varios. Con lenguajes fáciles, pero de consumo rápido y cierta falta de rigor y peso. Parece que todo debe ser consumido a la velocidad de la luz y eso hace que no se puedan parar demasiado en análisis más pausados, certeros y sí, quizás también más extensos.

La Filosofía ya no es la única rama del pensamiento que se encarga de analizar el mundo. Pero creo que los intelectuales y filósofos deberían ser conscientes de que a lo largo de la Historia de la Filosofía ese ha sido gran parte de su papel. Actualmente en la Academia se dedican a fagocitarse a ellos mismos. Han dejado de mirar al mundo para comentar lo que otros filósofos dijeron en el pasado. Se repliegan sobre sí mismos creando un mundo en el que nadie más puede entrar (con un lenguaje cada día más oscuro) y que además a nadie le interesa. Si miramos hacia el pasado debería ser para resolver los problemas del presente. Para no tropezar con las mismas piedras una y otra vez.

Para referirme a la filosofía de hoy día me sale pensar en cementeras. Dan vueltas a cosas pesadas y sin más sentido que el mismo hecho de darle vueltas. No pretenden hacer nada con lo que han pensado. No parece haber nada más allá que sus “pajas” mentales. Estupenda masturbación. ¿Pero qué tal si con ese “cemento” asfaltamos nuevos caminos?

 

free roadway surrounded by snow

¿Qué tal si proponemos salidas y teorías por si nos solucionan las situaciones que nos afectan hoy y que pueden empeorar mañana?

Es cierto que actualmente hay tanto ruido que encontrar algo de claridad y alzar la voz en este tumulto es complicado. Pero si ni siquiera se sale de la cueva del cemento… Si la Academia asume que se ha convertido en un cementerio en el que solo cabe hablar de los muertos y con tal lenguaje que sólo unos pocos podrán entender, entonces yo no quiero que la filosofía siga viva. Si va a quedar para eso. Para hacerse pajas, mejor que cada uno se vaya a su casa.

Este es un llamamiento tanto a medios  como a los propios filósofos (entre los que aún me incluyo, aunque con cierto reparo…) que nos pongamos las pilas y elucubremos teorías y alcemos la voz a la cordura que podamos traer leyendo a los sabios del pasado. Pero por favor, pensemos el presente.

Actuemos en el presente

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