Si os dijera que esto es un prólogo de mi sección, no lo leerías, porque nadie lee los prólogos. Ni siquiera sus propios autores. Así que llamemos a esto «antesala». O haciendo que Cortázar se remueva en su tumba, «preámbulo a las instrucciones para enfrentarse a La lista Murtaugh».

Cuando me pidieron que bautizara mi sección maldecí una y mil veces que hubieran desaparecido, de golpe, todas las palabras que suelen pernoctar a deshora en mi cerebro. Después respiré, y me di cuenta de que estaba asustada porque, como dice mi compañero Vallejo en su artículo El nombre «El nombre es lo más intrínsecamente nuestro. […] Ni en la soledad más apacible y hostil consigo librarme de […] esa significación que se me ha dado de forma inocente». El nombre nos define, nos contiene, nos apresa y nos distingue. Así que el nombre que le pusiera a mi sección iba a decir más sobre ella que todo lo que yo pudiera escribir después. En ese momento me pregunté ¿y en qué religión la vas a bautizar? ¿tú a quién rezas? Y os vais a reír, pero, Theodore Evelyn Mosby, yo te rezo.

Sí, sí, habéis leído bien. A Ted Mosby. Una gran figura del panorama neoyorkino relegada a un segundo plano por Barney Stinson. La biblia de cualquier espectador de Cómo conocí a vuestra madre no debería ser El manual de Juego sino el libro nunca escrito de la T-Troncosofía. Me pareció que la mejor manera de homenajearle era intentar arreglar el que considero como el único error de su trayectoria filosófica –a fin de cuentas, ¿no es eso lo que hacen los biógrafos e historiadores? –. La Lista Murtaugh de Ted es una enumeración de cosas que uno ya no puede hacer después de los treinta. Entendámonos, «cosas para las que ya somos demasiado mayores». El nombre de la lista lo toma del personaje Roger Murtaugh, el detective de Arma Letal que siempre decía “I’m too old for this shit”.

Si queréis ver la verdadera Lista Murtaugh, podéis hacerlo aquí. En contraposición a su argumento, Barney y Robin elaboran una lista de cosas para las que Ted es demasiado joven. Esa lista también podéis verla aquí.

Así que yo, en mi peculiar reformulación de La Lista Murtaugh, pretendo crear un espacio en el que dejar claro que todos tenemos la edad perfecta para hacer todo aquello que queremos hacer. Porque, si somos sinceros con nosotros mismos, siempre estamos esperando a tener la edad perfecta, a que sea el momento perfecto, a que los demás coincidan con nosotros en que estamos en la edad perfecta o en que es el momento perfecto para hacer lo que nos apasiona. Así es, que siempre nos juzgamos demasiado mayores para saltar en la cama o demasiado jóvenes para quedarnos un sábado en casa.

Pero no me voy a quedar solo ahí. En esta sección vamos a abrir, desgranar y hacer desaparecer todos los debates que nunca nos planteamos porque somos demasiado jóvenes o demasiado mayores para pararnos a reflexionar sobre ellos. Demasiado jóvenes como para cambiar el mundo y demasiado mayores como para seguir soñado con cambiarlo. En este espacio, vamos a poner los sueños sobre la mesa y a apostarlo todo a nuestro caballo ganador. Vamos a deconstruir los clichés tal y como lo hacemos todo los millennials: con nuestras propias manos, cuatro duros y sin ningún respaldo, pero con mucha pasión.

Así que, una vez que nos hemos presentado, quiero pedirte que tengas siempre presente que nunca vas a volver a ser tan joven como lo eres ahora mismo. Pero que eso no significa que ya no tengas edad para hacer todo lo que quieras hacer. Por eso mismo, este fin de semana deberías programar un maratón de Bob Esponja, sumergirte en un parque de bolas, merendar un Happy Meal y volver a soñar con que tocas las nubes con las puntas de los pies mientras te columpias en el parque. Coge una libreta y apunta todas las cosas que siempre quisiste hacer. Crea tu propia Lista Murtaugh. Y recuerda, nunca se es suficientemente mayor como para dejar de hacer algo ni demasiado joven como para no hacerlo.

 


Empecemos a hacer comunidad. Contadme en los comentarios qué es lo que siempre estáis deseáis hacer, pero no hacéis porque “sois demasiado mayores (o demasiado jóvenes)”. O si estáis a favor de La Lista Murtaugh, contadme qué es indispensable para vosotros que aparezca en ella.

Las fotografías del artículo son de Carlus Ramis Palau, también miembro de Filosofers, y aquí os dejo su Flickr por si queréis echarle un vistazo a su obra.

Si queréis hacer vuestra propia Lista Murtaugh, a lo mejor os interesa alguna de las libretas que encontraréis en la shop de Filosofers, y a la vez nos ayudaréis a crecer. Por ello, os dejo por aquí mi código con el que conseguiréis un 10% de descuento: NereaF