Heidegger es un existencialista duro, es un pensador más cercano a las esferas académicas que al barro histórico, a la intención de llevar la filosofía a la calle, sin embargo Heidegger puede ser un filósofo atractivo y curioso, incluso puede ser una perdición de horas entre desvaríos sobre temas abstractos y críticas a la filosofía, incluso muchos hablan de él como el segundo Nietzsche. Ahora vengo a hablar de un tema atractivo en heidegger: Qué es la exsistencia y qué significa la muerte.

La exsistencia no es solo eso que se parece a la existencia pero mal escrito, es además aquello de lo que Heidegger habla el explicar nuestra existencia, porque el ser humano no existe, existe una piedra, un ente culquiera existe, pero nosotros no existimos en el mismo sentido, nosotros exsistimos porque estamos arrojados a este mundo, estamos lanzados a unos posibles, escupitados a hacia el mundo de la posibilidad, es decir, lo que significa esto es que somos un futuro constante, somos seres futuribles y en eso consiste la exsistencia, somos una constante proyección de todos nuestros posibles, esto lo podría resumir Jean Jacques Lacan en su frase ”… Lo que habré sido para lo que estoy llegando a ser” rompe las nociones de pasado, presente y futuro porque para él el humano solo se presenta en un futuro posible. La exsistencia se presenta a sí misma atravesada por un gran defecto ontológico, no es dueña de sí misma, es propiedad y se apropia de sus posibles. Después de hablar sobre los posibles durante tanto tiempo ¿Qué pinta aquí la muerte y quien la ha invitado? La muerte se encuentra en todo esto porque la muerte es la única posibilidad que habita todos mis posibles, la muerte es la posibilidad más inminente del Dasein porque se encuentra en todos y cada uno de mis futuros, porque realmente lo que estoy llegando a ser es a no ser.

Para Heidegger el humano es el único ser que muere porque es el único ser que hace propia su muerte, sin embargo también el humano esquiva su muerte, la muerte es un sopapo existencial que el Dasein esquiva, y de aquí la autenticidad o no de la exsistencia, la autenticidad de esta se basa en la aceptación de la muerte, el ser humano no suele aceptar la muerte como una posibilidad que se encuentra siempre a la vuelta de la esquina, yo pocas veces diré si me encuentro sano ”mañana puedo morir”, porque para mi que vivo de forma inauténtica los que mueren son los otros, mi muerte está ahí pero soy incapaz de apropiarme de ella, la obra Ser y tiempo tiene ese título porque es de una importancia capital porque implica la temporalidad del ser, vivimos en el tiempo, literalmente, somos en el tiempo y al morir dejo de ser porque se finan mis posibles, acaba con mi posibilidad de futuro y me entrega al no ser porque mi cuerpo existirá igual que cualquier ente sin posibles, me vuelvo realidad pura y no posibilidad. la muerte, por otra parte, me es propia y me aisla, me angustia, pero mi muerte solo puede angustiarme a mi porque me es propia, es aquello que define mi existencia en cuanto auténtica o no, no hace referencia a nada más que a mi y es un dejar de ser que no puede ser superado, es una posibilidad que pasa sobre mi mismo, la última posibilidad, el fin de mi arrojo continuo, porque ante todo morir es dejar de ser, y el ser solo tiene tres verbos ”adviniendo, sido y presentado”.

Heidegger desde luego no es el rey del optimismo. este ha sido un resumen del concepto de muerte para heidegger, una de las partes más atractivas de su filosofía, un autor difícil de leer, arriesgado, pero sin duda influyente. Podéis apoyarme con el código AlbertoC, ¡Pasaos por la tienda!

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