“El hombre cuya opinión nunca varía es semejante al agua estancada y engendra reptiles en su mente”.
William Blake

La verdad es que siempre trato de buscar darle la vuelta a la tortilla y que todo término y concepto podamos verlo como un aliado. Pero hoy no. Hoy aprovecharé para pensar en el drama que vivimos actualmente. Llevo tiempo pensando que cada vez nos vamos convirtiendo en seres más egoístas, cada vez más aislados, aun a pesar de estar más conectados que nunca.

Y entonces lo he visto. Las redes nos crean nuestra burbuja de egocentrismo, que al final se alía y alimenta con el egoísmo imperante. Nos crea serpientes que estrangulan nuestra mente. Yo escribo, y escribo… Y suelto opiniones. Por qué sí. Porque es mi espacio y me lo follo cuando quiero. Y si escribo en el muro de otro: “Ah, es que te has expuesto a que todo el mundo te de su opinión… Porque si tú la das, yo también puedo”. Y así estamos. Con nuestras opiniones por bandera buscando nuestro minuto de gloria. Porque, no lo neguemos, por lo general, se ve que en esta sociedad no buscamos una comunicación real. Una suma de conocimientos o algo así como un diálogo… Porque como ya señalé hablando sobre la verdad, vivimos en una era en la que parece que cada uno puede tener “su” verdad. Y en tanto que es así, vivimos en un mundo de egocentristas: “Es mi verdad, así que te la comes con patatas y o la aceptas o te saco de mi burbuja en la que sólo cabe está visión (llegamos al clásico: te bloqueo).”

La opinión parece esa cosa a la que tenemos derecho y que resulta algo gratuito. La opinión parece haber reemplazado a la verdad, y sobre todo al diálogo. El egocéntrico habitual va con su bandera de opiniones (porque en la era de la Posverdad no puede haber una verdad, solo quedan opiniones, parece ser) y, lo peor de todo es que no solo la ondea. Sino que la va clavando en ojos ajenos para que la suya se vea mejor. Y con eso solo ganamos el enfrentamiento, las burbujas que nos aíslan y fragmentan y en definitiva, acabar todos ciegos.⠀

Un poquito de por favor: menos opinión y ondeo de banderas y más diálogo. Qué igual aún queda algo en nosotros que nos haga salir de este egocentrismo que nos está fagocitando a todos.⠀

 

Fotografía de Javier Martin 

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