Hace unos días me hicieron una entrevista en la tele. En La2. Sí. En TVE. Como lo lees. El caso es que terminé diciendo que no quería ser una replicante. Y es una de las frases que más han comentado por las redes estos días. Y aquí aclaro un poco más esa postura.

Aprovecho y te dejo la entrevista. Para que no pienses que me invento las cosas.

He venido a ser humana. No una Replicante. ¿Por qué? ¿Acaso los Replicantes no sienten y sufren? ¿Acaso no se vuelven conscientes de su finitud igual que nosotros? Buscan a su creador, buscan no morir. Buscan disfrutar de la belleza y el amor. Son conscientes del tiempo como sustento de su propia vida. Son seres de tiempo, como nosotros. De hecho se dice de ellos que son “más humanos que los humanos”. ¿En qué se diferencian? ¿Por qué no quiero ser un Replicante?

Porque son vistos como máquinas. Se supone que han venido a hacer una función. Son vistos como los otros. No son tratados desde la igualdad o la justicia en tanto que se les considera un objeto en lugar de un sujeto. Y día tras día siento que nos vamos tratando los unos a los otros como objetos. En un sistema en el que lo que se te pide es utilidad, que sirvas para algo, es casi como pedirte que seas una máquina. Que olvides que piensas y sientes.

Nosotros mismos nos preocupamos por se útiles y no solo eso, nos empezamos a tratar como objetos. En el momento en que entramos en las redes, nuestra forma humana desaparece ante los ojos de los demás y solo mostramos lo que queremos. En ese mostrar, nos creamos una nueva identidad que los otros no siempre asocian con un rostro vivo. Se pierde la humanidad por el camino. Perdemos la capacidad de entender que hay un sujeto al otro lado. Y empezamos a ver que la facilidad para insultar es cada vez mayor. Nos ponemos fotos bonitas y esa foto ya pasa a ser un objeto. Poses, caras, sonrisas, cuerpos… Dejamos de ver a la persona y vemos cosas. ¿Pero acaso es por el que mira o por el que muestra? Quizás sea porque poco a poco la sociedad nos está llevando a tratarnos como Replicantes en lugar de tratar de conservar nuestra autonomía como seres humanos. Como seres sentipensantes. Como sujetos con conciencia.

Y yo he venido aquí a ser. No a hacer. No a que me mires como objeto. Soy humana. Demasiado humana.

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