Que estupidez tratar de buscarte en donde ya no existes.

que brazos tan tercos, que cabeza tan dura,

que maldita e interminable hora

la de no entender que ya no estás.

Ojalá pudiera abarcarte en un poema,

en una sola palabra, acunarte entre versos

y así poder hacerte renacer aunque ya no fueras tú.

Y que cuando me digan que eso no es posible;

entonces empezar a hallarte en otras manos,

buscarte en otros ojos,

saberte en otros labios.

Y entonces, que dolor, que pesadez

la de no encontrar contenida,

tu alma, en otro cuerpo.

Que angustia la de ya no sentirte mía.

Que estupidez tratar de hacerte volver en donde ya no me piensas.

Te regalaré todos los poemas que pueda sostener

en mi puño apretado, te abriré camino entre mi jardín

de rosas masacradas, te cantaré al oído todas las

canciones que pueda contener en mi pecho agonizante;

pero por favor, amor mío, regálame una última vez,

tu mirada.

Que estupidez tratar de sobrevivirme en ti.

Que estupidez la mía, que terquedad la mía,

de no morirme de una buena vez.

2 comentarios de “Que estupidez tratar de sobrevivirme en ti.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.