¿Qué tengo que ofrecer?

Tan sólo un puñado de defectos,

un corazón expuesto aunque no ciego,

un pecho sensible al que todo le toca.

 

Puedo ofrecer, quizá, multitud de poemas

y tantas palabras como pájaros

anidan en mi cabeza y mis manos

sin saber si habrá algún nido al que llamar

hogar.

 

Libros, tengo libros;

yo misma soy un libro pocas veces abierto,

una piel que ansía arte en los poros,

unos ojos que brillan en la oscuridad.

 

Puedo ofrecer, tal vez, la luz de una sombra,

el caos de un alma que no descansa,

la nostalgia que impregna esta ausencia,

el vacío que pesa y no pesa ya.

 

Pero me pregunto qué tengo que ofrecer…

Un bolígrafo que escribe con saliva,

la inseguridad de una coraza a la deriva,

el latir de una vida que busca siempre

vida.

 

O sea, puede que nada,

o puede que todo…

tal vez.

Quizá, tal vez.

Un comentario de “Tal vez…

  1. luigi dice:

    Gracias por ofrecer estas palabras;
    las recojo i las guardo en mi memoria;
    para cuando las necesite
    o porque las necesito.

    La poesía rompe la monotonía diaria;
    deja los horarios y esquemas a un lado,
    nos abraza con suavidad
    cuando la coraza nos aisla o nos margina.

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