Tal vez un día este tan lejos de mi misma que no me reconozca.

Tal vez ese día ya ha llegado.

Tal vez nos desintegremos y volvamos a ser ínfimo polvo de estrella.

Tal vez todo vuelva a su cauce sin querer, pero con un propósito.

¿Nunca te has sentido como si no fueras tu quien controla tu propia vida? Todo a nuestro alrededor esta lleno de decisiones, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir.

Decisiones y más decisiones que solo hacen que nublar mi mente. Y yo que no se que escoger, todo el mundo parece tenerlo claro, parece tener el camino diseñado desde el primer ladrillo hasta el último, todo perfectamente adecuado para no desviarse.

Hace poco un amigo me dijo que a veces perderse es la única manera de encontrarse. Tal vez, yo esté tan perdida que ya no se volver. Pero me pregunto, ¿realmente quiero volver? Hay algo que se rompe poco a poco y de manera inexorable, es aquello que yo había luchado tanto para recomponer. La brecha vuelve a estar abierta y estoy más perdida que un pez en el mar rojo.

Pero te voy a contar un secreto, en el fondo me gusta. Tal vez soy tan ingenua como para pensar que la respuesta va a venir de manera casual. Tal vez y solo tal vez tenga razón.

Y en este caos, en este revoltijo de emociones, veo que lo estoy dejando todo atrás y que poco a poco pierdo mi centro. Todo lo que había construido se esta desmontando y no me importa. No tiene lógica esto que os explico, pero es así. Tengo ganas de empezar, de consturirme de nuevo, tal vez es lo mejor que puedo hacer.

Tal vez perderse no es tan grave.

Tal vez no encuentre respuesta a mis dudas.

Tal vez no vuelva a encontrar el camino.

Tal vez, solo tal vez, la entropía tienda a infinito para toda la efímera eternidad…