“He buscado el amor, primero, porque conduce al éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. “

Bertrand Russell

El amor, todo lo puede y nada deja en pie a su paso. El amor… ¿o acaso es el enamoramiento el que nos hace caminar como completos idiotas, o como increíbles borrachos? Tengo hoy en día un caos mental salvaje con esta palabra. Hasta hace seis meses podría decir que sabía lo que era. Qué me movía feliz en esa palabra. A día de hoy me cuesta pararme en ella más de tres minutos. Pero voy a intentarlo. A ver hasta donde llego desentrañando el hilo del pensamiento y el hilo de los acontecimientos. Seguiré los pasos de las palabras y los hechos que me han traído hasta el caos.

A mis 16 años lo tenía claro (como lo tenía Platón): “Amor, invento del diablo. Querer burla del destino. Dulce castigo.” Los Suaves me explicaron que no podría ponerle barreras a la emoción y que como me atrapara, me debía dejar llevar por ese Demon, como lo llamaba Platón. Fue entonces cuando ya empecé a caer en mi fetiche… y mi querido Nietzsche me susurró que en efecto, que me dejara llevar por los instintos y las pasiones. Debía dejar que la pasión me devorase y también me contó algo que me marcó y mucho:  que hablar de amor es en realidad un salirse del mundo. Porque “Lo que se hace por amor está más allá del bien y del mal”. En definitiva es un estar fuera de todo lo establecido en este mundo. Un mundo lleno de normas, de prohibiciones y de injusticias. Un mundo que me hacía sentirme en una cárcel.

Too COO.

Comprendí entonces que el Amor es como un éxtasis. ¿Y qué mejor para alguien a quien le duele el mundo, porque cuando mira ve demasiada injusticia?  Hoy me veo descubriendo que todo este tiempo lo que he abrazado el éxtasis del amor. Y no me arrepiento. Lo hacía como un modo de escapar de mi mundo y de mi misma. Estaba enamorada del Amor. Lo buscaba a toda costa. Quería sentirme fuera de todo dolor.

Pero luego decidí pararme. Cuando llegué a mis 27 paré la vorágine del caos y el impulso de las pasiones. Y en esa pausa descubrí que amar no es solo caer. Erich Fromm me lo enseñó: amar tiene mucho de arte. Una cosa es el momento inicial del enamoramiento, que es cuando caes… el del Demon. Pero.. amar es mucho más. Es cuidar. Es crecer. Es crear.

Cuando pienso en amar, pienso en compartir. Y recuerdo entonces cómo es mirar el mundo a través de mis ojos y sobre todo cómo es mirar a través de los de otro. Recuerdo como es actuar pensando en mí y en otro al mismo tiempo.

Zambrano me lo dejó claro: “Amar es verse como otro ser nos ve”. Es por eso que cuando pienso en Amor, es en ese amor de pareja. De dos. Que se saben dos, pero que forman un todo nuevo. Un nuevo universo en el que son UNO. Porque a veces, uno más uno, no son dos. Y recuerdo ahora que he sido capaz de amarme y amar al otro. De descubrir lo que es vivir en el éxtasis y en el mundo al mismo tiempo. Y lograr de ese modo reconciliarme con el dolor y la angustia. Y dejar de sentir el mundo como una cárcel.  Dejé de huir de el mundo y su dolor. Lo acepté y me incluí dentro. Empecé a enfrentarlo. Me encontré de frente a otra frase de Nietzsche: “Lo que no me mata me hace más fuerte”. Y me hice fuerte frente al dolor. Y me siento feliz dentro de este mundo. Estoy abrazando la contradicción como forma de vida. Sin miedo.

He descubierto que se puede tener todo… pero también que ese todo puede resultar demasiado frágil. Si no se practica un buen arte, el “amarte” puede acabar por los suelos. Puede caer del todo y romperse en mil añicos.

Y eso ha pasado. He tenido todo, ese universo de dos que eran uno, que me reconcilió con el mundo. Y de ese todo he pasado a la nada. El Nihilismo se planta ahora ante mis ojos. Tengo ante mí un enorme vacío en el que he decidido que quiero jugar. Hoy me encuentro parada ante un nuevo mundo en el que, como Camus, quiero ser una mujer absurda. Me abrazo al absurdo. De todas las maneras que encuentro a mi paso. Asumo ser una mujer (de rojo) y absurda. Porque soy feliz en la contradicción, sabiendo que mi relación con el mundo ya no me causa dolor.

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Camus explica que un hombre absurdo es aquel que asume que no hay sentido en este mundo. Que no hay absolutos. No hay un sentido único y completo que lo explique todo. Y este hombre (mujer en mi caso) no huye ante ese dolor de no poder conocer. Señala que no alcanzar verdades no debería dolernos, sino que debemos asumir esa contradicción de querer y no poder. De querer comprender y saber que nunca lo haremos. Porque somos seres de razón y nuestra razón nos grita que quiere entender. Pero de lo que esperamos que pase… a lo que pasa… hay un absurdo. Esperamos una respuesta del mundo y este nos devuelve un vacío que no esperábamos. Por eso lo llama absurdo. Porque esperamos que pase algo.. y zas! nos llega algo inesperado. Y a mí ya ese vacío y esa contradicción ya no me duelen como antes.

Este autor nos pide que no abandonemos la razón (aunque nos duela), que no abandonemos la vida (aunque nos duela), que no dejemos de sentir (aunque nos duela). Que no caigamos en buscar absolutos, que no caigamos en buscar esperanzas, que no caigamos en el suicidio para salvarnos de ese mundo absurdo que no somos capaces de comprender (os recuerdo el anterior post sobre la verdad). Vivamos la vida asumiendo que no hay profundidad… pero sí que hay cantidad. Tenemos tiempo. Un tiempo limitado que podemos llenar de experiencias.

En ese sentido nos pide que no creamos en la eternidad (somos seres finitos), y como dijo Ramón de La Serna “El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.” Es por eso que hay cierto grado de mentira y de tratar de escapar del mundo cuando nos enamoramos. Cuando dejamos que el Demon se apodere de nosotros.

Hoy me descubro siendo capaz de poner barreras a ese demonio y no por ello dejando de sentir. Sigo con los instintos y pasiones a flor de piel, como buena amante de Nietzsche que soy. Que lo Dionisíaco se apodere de mi me parece algo precioso y me genera un gran vicio. Hoy también miro al  Amor con recelo, porque en cierto sentido puede ser la peor droga (mantenernos en un éxtasis completo). Pero también creo que es la fuerza que todo lo puede. Me nace cierta esperanza, que no debería si fuera una absoluta mujer absurda. Pero.. los absolutos no existen no? Soy humana demasiado humana y por momentos caigo en la trampa de la esperanza, de creer que un cambio de mundo es posible. Me salen las garras y grito que quiero que todos seamos superhombres o mujeres absurdas… y en eso tengo algo del espíritu de Nietzsche.  

 

Messages

Miro hoy al Amor como un Pharmacon, esto es, un veneno o una medicina en función de la dosis que nos tomemos, y es por eso que creo que no debemos ignorarlo. Creo que el Amor tiene mucho que mostrarnos si lo alejamos de la idea de la eternidad y de lo absoluto. Si lo entendemos como una fuerza que nos mueve y que nos une los unos a los otros más allá del bien y del mal… y entonces me veo gritando con ExtremoDuro: Ama, Ama, Ama y Ensancha el alma. Creo que nos permitirá una unión con el mundo más real, más viva. Tendremos más experiencias, que al final es lo que podemos tener. Porque amar implica ser uno, ser otro y ser un universo nuevo. Puedes tener múltiples experiencias siendo solo uno y tres al mismo tiempo. Vamos, que puedes ser la Santísima Trinidad. Convertirte en un Dios solo por el hecho de Amar. Ser todo un Jesucristo García.

Y yo como Russell, abrazaré el gozo de esa droga. el éxtasis de sentir el amor fluyendo por mis venas. Eso sí, tengo mi coraza contra el Demon, no me dejaré caer de nuevo. Miro de frente al amor y le grito: No quiero caer y sentir que busco la eternidad del instante. No voy a huir de la realidad por abrazarme a tu locura. Aunque no aseguro que mi coraza sea para siempre. Porque, ya me avisó Bunbury: Nada dura para siempre. 

Lauren Bacall in Dark Passage, 1947

4 comentarios de “Tirando el hilo del Amor.

    • admin dice:

      Muchas gracias! Como ves, pico de todo lo que me rodea. Rock, Emoción y Filosofía. Porque la filosofía es algo a lo que se le puede otorgar más vida que a la que estamos acostumbrados aquellos que hemos leído bastantes ensayos. Estoy tratando de buscar otro nuevo registro desde el que escribir filosofía. A ver a donde llego 🙂

  1. Joaquin dice:

    Muy bonito texto, las citas le quedan de maravilla y tu evolución no está desarrollada al detalle aunque sí se entiende el proceso.
    He pasado por una fase similar durante una relación amorosa común (desde lo socialmente conocido) y a pesar de llevar 2 años y 4 meses, el amor es un todo que si no enlaza tus ideas con tus sentimientos no valdrá para cubrirte de felicidad. El amor es esa conexión entre tantas cosas y sobretodo entre personas que como bien dices, es un arte.

    • admin dice:

      Realmente se escribió con la intención de ser un post, pero sé que tiene mucho en lo que se puede profundizar. He lanzado pinceladas y creado un boceto en el que se puede ver como en mi cabeza hay un hilo que me conecta a las emociones, la música y la filosofía. He tratado de mostrar cómo voy evolucionando en este mundo, tratando de descifrar los códigos de lo que me rodea. Pero sí. En mi cabeza hay más y todo puede desarrollarse mucho más. (No dudo en que en algún día me ponga a escribir algo más que posts breves). Es lo que tiene una vida, que da para profundizar mucho en ella 😉
      Gracias por tus palabras y por animarte a compartir tus ideas. Sigamos sumando experiencias y vivencias entre todos, tenemos mucho que crear juntos.

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