”¡Steiner! ¡Steiner! Heidegger era el más grande entre los pensadores y el más vil entre los hombres” Dijo Gadamer a Steiner. Heidegger, ese pequeño zorro, como lo llamó Arendt (Tema sobre el que volveré), ese filósofo que resultó un haz de luz para el siglo XX e incluso las esferas académicas de nuestro siglo, incluso yo lo he visto atractivo varias veces, ¡Pero no confundamos su atractivo con dejarnos caer en su trampa! Aunque quizá su trampa sea lo atractivo. Esta entrada está inspirada sobretodo en la quizá mayor crítica de Heidegger, Arendt, una filósofa que ya por octubre cambió parte de mi visión sobre la filosofía, una filósofa que desnudó la tiranía. Una filósofa de la resistencia, resistir contra la despolitización de la filosofía, resistir contra la tendencia que copa la filosofía de esferas académicas.

Heidegger hizo un intento desesperado por volver a poner al Ser, al individuo incluso, como protagonista de la filosofía, quiso revolverse contra Kant y establecer una ontología desde cero, para esto fue necesario incidir en una nueva terminología, un reinicio de está en la tradición filosófica y ontológica, gracias a esto, o a pesar de esto, comienza una valoración sobre Heidegger que puede ser posiblemente equivocada o, más bien, hiperbólica, dándole un carácter revolucionario que ni siquiera le pertenece. Todos clamaban al cielo ”¡Heidegger le ha devuelto el poder de la filosofía al humano!”. Según la filosofía contemporánea Heidegger elevó a ”Señor del Ser” al Ser-Ahí. Pero veamos más de cerca al Ser de Heidegger. Heidegger advierte en el título (De capital importancia para su libro) Ser y Tiempo que la característica más propia de ese Ser es la temporalidad, y más tarde lo deja claro, la mayor herramienta de definición de su Ser es la muerte, es aquella posibilidad propia del Ser y su principio de individualización, es la inmediatez que le pertenece. Esto implica que el sentido que Heidegger da al ser es su finitud y, en su filosofía, esto implica ¿la nada? Por supuesto, el no ser.

”¡El hombre es el nuevo Señor del ser!” y resulta que este Señor del ser no es capaz de nada. Heidegger es el más vil de los hombres y el más grande apreciador de aquello que realmente no es nada. Incluso pese a las sofistiquerías más tarde alabadas en círculos académicos que se dan en ”¿Qué es metafísica?”, se acabará dilucidando que el sentido del ser se haya en su nihilidad, en su potencial de no ser, al que según Heidegger ni siquiera él puede acceder, puesto que ni siquiera contempla el suicidio más que como la inmediatez de la muerte llegando a su momento. Heidegger se opone al Ser que se nos ha dado a través de la nada, por esto la nada se vuelve activa y comienza a anonadarnos, porque es la única forma de aniquilar al Ser. Este acaba siendo el fundamento del existencialismo nihilista, ese existencialismo que se ha fundamentado sobre los pilares de Heidegger, sobre un pilar inexistente más que como una sofistiquería o truco lingüístico.

EL individuo resultó ser un dios inexistente, un Ser el cual su ser se agota en que es.

Y, en resumen, ¿Qué significa todo esto? Significa que a pesar de la refinación lingüística de Heidegger, su filosofía es la primera filosofía tan mundana como confusa, tan poco comprometida con su causa que arroja su señorío a la nada. Nietzsche, por ejemplo, si que trató de hacer del ser un señor del Ser, Nietzsche trató de hacer al humano dueño de sí mismo y sus impulsos, Nietzsche escogió la superación del nihilismo, la soberanía sobre el abandono, sin embargo Heidegger escogió filosofar sobre una teoría que se agota en ser nada y ahondar en la nihilidad del humano, perdiéndose así en un nihilismo, abandonando su filosofía en la fundamentación del Ser-capaz-de-nada.

Concluyo esta entrada con un texto de Arendt sobre Heidegger, una conclusión espléndida sobre la filosofía heideggeriana. Un extracto de ”Heidegger, el zorro”:

”´´Vengan, vengan todos, que aquí hay una trampa que es la más bella del mundo´´. A partir de este momento estaba clarísimo que ningún zorro podría caer en esta trampa sin proponérselo. Así y todo, fueron muchos los que acudieron. (…) Mas el zorro que estaba en la trampa decía con orgullo ´´Son tantos los que visitan mi trampa que me he convertido en el mejor de todos los zorros´´ También en esto había algo de verdad, pues nadie conoce mejor la trampería que quien se pasa su vida en una trampa”

Hannah arendt

Esta entrada como ya he dicho está basada en las críticas de Arendt a la filosofía heideggeriana, os animo a todos los que me lean a leer a esta increíble autora. Incluso podéis encontrar láminas increíbles de Arendt en la tienda. ¡Gracias por leer!

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