Yo no quiero sólo poemas,

quiero poesía.

Yo no quiero sólo libros,

quiero literatura.

Yo no quiero sólo escribir,

quiero vivir escribiendo,

escribir viviendo.

Yo no quiero sólo letras,

quiero palabras.

Yo no quiero sólo estar,

quiero ser

y no ser.

Yo no quiero sólo ser Rosa,

quiero poder no serlo

sin perder un ápice de mí.

Yo no quiero sólo canciones,

quiero música,

quiero ser música

y que me toquen

habiendo creado ya

mi melodía.

Yo no quiero sólo tinta,

quiero grabarme la piel

y ser, por qué no,

el lienzo de varios artistas.

Yo no quiero sólo corazón,

quiero ser corazón,

quiero ser corazón, Corazón.

Yo no quiero sólo dormir,

quiero soñar

y que no me importe qué es real

y qué no,

porque jamás habrá nada más real

que esta poesía.

Yo no quiero sólo reír,

que se joda la autoayuda

y sus lemas absurdos,

yo quiero reír, y llorar,

y llorar, y reír,

porque, Ortega, te confundiste,

yo soy yo y mis emociones,

y NO quiero salvarme.

Yo no quiero sólo domingos tristes

y viernes felices,

yo quiero días, y minutos,

y segundos

que van primero.

Yo no quiero sólo querer

como quien ya ha querido suficiente

y ha sufrido, también, suficiente;

yo quiero querer

como resultado de quererme,

como fuerza, león,

niña.

Yo no quiero sólo mujer,

quiero esta niña que soy,

quiero no ser inocencia perdida,

y jugar a perder,

precisamente,

la razón.

Quiero trepar por el árbol que

me lleve directamente al sol,

y como un animal,

gritarle al mundo que soy

un pájaro.

Quiero no esperar que el mundo

me responda,

y que esa sea su respuesta.

Quiero no perder la esperanza,

porque no quiero perderme a mí;

sólo, quizá, en este juego

donde a veces me escondo

para volver a encontrarme.

Quiero que este poema sea una locura,

una especie de reclamo,

un paso más cerca de la belleza,

un paso más lejos de la muerte.

Quiero que mi gusto sea no compartido,

para sólo así poder compartirme

sin nunca más hacerme pedazos

que después he de asumir.

Quiero que mi saliva

riegue el jardín del alma,

mientras saborea lo trascendente

que hay en un cuerpo.

Quiero que mi cuerpo sea una excusa

para acariciarme el pelo

tocándome el alma,

armándome de guerras y calma.

Quiero ser la humedad del rocío

que empapa las ventanas

y las piernas.

Porque no sólo quiero vivir,

quiero la vida,

toda la vida;

Quiero vivir la vida,

ser la vida,

mi vida,

lo más hermoso y terrible que tengo,

precisamente porque no es mía

como tampoco estas palabras,

como tampoco este no silencio.

 

Pero ya lo he dicho,

no hay nada más real que

esta poesía,

y tampoco me pertenece,

porque yo misma

soy esta poesía.

 

Un comentario de “Yo soy Ella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.